Quién escribe
Miro la escena cuadro por cuadro
Soy Tomás Mauregui. Proyectorista. Hoy archivista de escenas de juego.
La misma bobina, pasada mil veces. Cuento fichas en la pantalla por costumbre vieja.

De dónde viene
Entré a la cabina a los diecinueve. Lámpara de xenón, zumbido del obturador, olor a película y aceite tibio.
Un rollo son veinte minutos. Seis rollos por función. Entre cambio y cambio mirás la misma escena hasta sabértela de memoria.
El paño verde. Una y otra vez. Primero la altura de la pila. Luego el color. Así aprendí a mirar.
Por qué este sitio y no otro
El decorado que el cine no suelta
Fichas, cartas, un crupier, el zapato cargado con seis a ocho mazos. Trescientas doce cartas esperando. El casino es un escenario que las películas usan sin parar.
Y los errores se repiten. Una mano de blackjack que no puede existir. Una torre de fichas negras que, a cien dólares cada una, no cierra con la apuesta del diálogo. Un mazo que reparte una carta ya salida.
Me cansé de verlos pasar sin que nadie los anotara. Entonces los anoto.
Qué hago y qué no
- No juego. No apuesto. No recomiendo nada.
- Acá no vas a encontrar sistemas, pronósticos ni promesas.
- Mido: 39 milímetros de diámetro la ficha, 3,3 de espesor, 11,5 gramos la de arcilla prensada.
- Reparto el mazo —52 cartas más uno o dos comodines— y reviso si la mano que muestra la toma es posible.
Miro todo desde un proyector en movimiento: la imagen corre, yo la freno, cuadro por cuadro. La pregunta es siempre la misma. Qué muestra y qué miente.
El alcance del archivo
Un solo par de ojos
Es un archivo de una persona. Avanza lento, al ritmo de un rollo por vez. Sin equipo detrás, sin calendario de estreno que me apure.
- CADA SEMANA
Una escena fichada
toma por toma, con el fotograma exacto donde falla
- ARCHIVO
Catálogo propio
películas y series, sin orden cronológico, lo que cae en la mesa
- SIN EQUIPO
Lo escribo yo
primera persona, seco, medido contra el paño
La metodología —cómo cuento los cantos, cómo verifico una carta de corte cerca del fondo del zapato— queda para otra página. Acá va el relato, nomás.